Mujeres

Mujeres


Ayer, aconsejé a los niños y niñas de Casa de Niños que podían hablar con su compañero de mesa en la hora de la comida. Un comentario sin más, ¿no? Pues, de repente, una voz inocente me dijo: “Natalia, y ¿con nuestras compañeras podemos hablar?” Y claro, te dan una lección más en tu vida, que te deja sin palabras y, no te queda más remedio que… asentir. Asentir, con la boca cerrada porque tienes mucho que pensar.




Yo, feminista, que pretendo tener vocabulario integrador, inclusivo y activista, pues me doy cuenta de que aún tengo mucho que mejorar. Por suerte, los/las que vienen detrás, con toda su inocencia y pureza, sin aún estar intoxicados, ni nutridos por la sociedad, nos pueden enseñar lo que realmente es la igualdad. Ellos/as, no entienden de colores, de juegos, ni de profesiones, o no veis la ilusión de una niña cuando dice que quiere ser bombera, o un niño que quiere ser enfermero, ¿qué saben ellos que los porcentajes de ambos trabajos están diferenciados claramente por el sexo masculino o femenino respectivamente?

Elegimos la profesión de maestro/a o elegimos ser madre/padre, o nos tocó ser tía, tío, abuela, abuelo, o adulto que se relaciona con un/a niño/a y tenemos una gran responsabilidad para educar bajo conciencia. El género es algo que construimos, “no se nace mujer, se llega a serlo”, como decía Simone de Beauvoir. Es necesario ver qué los cánones los construimos y que es el momento de romper las estructuras mentales que nos hacen ser menos libres. Lo correcto no es lo marcado por la tradición, lo correcto es lo que cada persona quiere hacer con su cuerpo y su destino.

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, debemos aprovecharlo para reflexionar y pensar si realmente existe una igualdad real entre hombres y mujeres. Decía Martin Niemöller “primero vinieron por los socialistas, y yo no dije nada, porque yo no era socialista. Luego vinieron por los sindicalistas, y yo no dije nada, porque no era sindicalista. Luego vinieron por los judíos, y yo no dije nada, porque no era judío. Luego vinieron por mí, y no quedó nadie para hablar por mí.” Recapacitemos.

Yo, si me lo permitís, considero que no. No existe esa igualdad, y no estoy señalando a nadie, ni pretendo ofender. Simplemente considero que debemos luchar día a día, para que vuestras hijas e hijos puedan disfrutar de un futuro igualitario. Yo no pierdo la esperanza. El día 8 de marzo, tenemos la oportunidad para demostrar y dejar claro que, si nosotras paramos, el mundo se para.

De verdad, podría tirarme horas y horas escribiendo, dando mi opinión y contando mis experiencias negativas, en cuanto a la diferencia real que vivo cada día, pero prefiero compartir con vosotros/as este video para que hagamos un poco de autocrítica y, por supuesto, luchemos por un futuro mejor. O, ¿se os ocurre algo mejor que proporcionar a vuestras/os hijas/as?


Natalia Díaz - Guía Montessori de Comunidad Infantil




Comentarios

Entradas populares de este blog

Carta a los Reyes Magos

Lenguaje Bimodal en el aula

El movimiento libre