Lucía y Carlitos (Reflexión sobre la Paz)

Lucía y Carlitos (Reflexión sobre la Paz)


-¡Carlitos!...
¡Carlitos, Carlitos, Carlitos, Carlitos, Carlitos, Carlitos, Carlitos, Carlitos, Carlitos ¡CARLITOOOOOSSS!
-¡Gggrrr!.
-¿No me oías?
-Estoy enfadado. Mi papá me ha castigado sin tele.




-¿Por qué?
-Porque le grité a mi hermano “¡gafotas de mierda, que vas pisando huevos!”
-¿Es que tenéis gallinas en casa?
-No
-¿Y por qué dejáis huevos por el suelo?
-No dejamos huevos en el suelo, solo se lo dije a mi hermano. Es lo que le grita mi papá a la tele cuando está viendo el fútbol. Me pegó en el culo, me mandó a la cama sin cenar y me castigó sin ver la tele. ¡No es justo! ¡Esos son tres castigos y yo solo se lo he dicho una vez!.
-¿Y en el fútbol hay huevos?
-No. Son cosas que grita mi padre cuando está enfadado. Puff... pero dice muchas cosas más...
-¡Ah!... bueno, si tú no puedes ver la tele, la veo yo y te lo cuento. ¿Qué dibujos ves?
-Pues me gustan unos donde tienen que luchar contra el malo para matarlo y poder salvar al mundo, pero mi abuelo siempre coge el mando de la tele y dice: -“¡Hasta que no se acabe sálvame no toca nadie ni un botón!”-. Es muy rápido para coger el mando... para llevarme al parque tarda más...
-¿De qué tiene que salvarte tu abuelo?
-No, Lucía. Sálvame es una cosa que ponen en la tele donde gritan mucho y se pelean todo el tiempo.
-Uf... pues no parece muy divertido.
-Pues no. En el cole nos regañan y nos castigan sin recreo si nos peleamos.
-¿Y por qué te peleas?
-Bueno... yo no empiezo... casi nunca. Pero dice mi mamá que si me pegan que pegue más fuerte. Que si los otros niños creen que soy yo más fuerte me tendrán miedo y no me pegarán más. Así que cojo aire, cierro los ojos y arreo hasta que me dejan en paz. ¡¡Soy Hulk!!
-¿Eres Juolk?
-Hulk
-Jolko
-Hulk
-Chulk
-Eso! Pues es un señor muy grande y verde que cuando se enfada no sabe decir lo que no le gusta y rompe cosas y pega puñetazos a ¡chin pum bocadillo de atún!.
-... pero puedes jugar en tu habitación en vez de ver la tele.
-Ya, pero en mi habitación está mi hermano matando zombis y solo me deja pasar si estoy calladito y quie-te-ci-to.
A veces me voy con mamá al supermercado.
-¡Yo también voy a la compra con mi mamá!... ¡hay un montón de cosas con colores y olores!... Lo malo es que hay que ir en coche, y mi mamá se pone un poco nerviosa con los “potrocientos” coches que nos rodean. Les grita a todos y dice un montón de palabras largas a todo el mundo.
-¿Con los tocro... eh?
-“Potrocientos” coches.
-Querrás decir cuatrocientos.
-¡Noo!, “potrocientos”. Cuando hay muchos muchos muchos.
En la compra es muy divertido... a veces me porto un poco mal y me tiro al suelo para que mamá me compre “cocholate”.
-¿Te dan “cholate” si haces eso?
-Es que mamá prefiere darme lo que pida antes de que le miren los demás. Se pone roja roja, se le abren mucho los agujeros de la nariz y parece que se le van a salir los ojos. Está muy graciosa y me dan ganas de reír... pero es mejor no hacerlo.
-Yo intenté eso una vez... a mamá no le gustó nada de nada... ¡no lo vuelvo hacer!. Ahora, cuando no me ve, abro una “cochotina”, me como un trocito y la vuelvo a dejar en su sitio.
-¿Eso no es robar?
-¡Noo!. Solo es un “trocitito” así de chiquitito y cuando llego a casa me lavo los dientes con mucha agua.
-¡Ah! Entonces no, claro.
-Lucía, me tengo que ir a casa. Que no se te olvide ver los dibujos y mañana me los cuentas.
-Vale, Carlitos. Adiós.
-Adiós Lucía.

El día que nos demos cuenta del poder tan extraordinario que tenemos en esas pequeñas cosas del día a día, que hacen que nuestros peques vean o no la violencia verbal y física como parte de la vida, ese día habremos dado un paso de gigante hacia un mundo donde reine la paz y la ausencia de violencia. Asumamos esa responsabilidad, bien como madres y padres o como acompañantes indirectos de nuestros futuros políticos, presidentes, policías, periodistas, banqueros, ingenieros...por una ambición necesaria y común: LA PAZ.

Elena Molina - Guía Montessori de Casa de Niños




Comentarios

Entradas populares de este blog

Carta a los Reyes Magos

Lenguaje Bimodal en el aula