La autoestima en nuestros pequeños

La autoestima en nuestros pequeños


Como guías, profesionales de la educación, familiares... lo que más nos preocupa cada día es el bienestar de nuestros pequeños. Queremos que crezcan de forma segura, que se acepten y para ello, los adultos tenemos una responsabilidad durante la infancia, ya que somos el motor de su autoestima.




Para hablar de autoestima necesitamos conocer el término de “autoconcepto”. Lo definimos como el conjunto de características (físicas, intelectuales, afectivas, sociales...) que forman la imagen que tenemos de nosotros mismos.

Esta imagen se va formando durante la infancia gracias a la intervención de factores cognitivos y a la interacción social. Las relaciones que establecen con los demás, son vitales para ellos.

Los adultos debemos reconocer, aceptar y comprender a los niños durante este proceso. Hay que contribuir a que la imagen que tienen de sí mismos sea adecuada y positiva.

No es lo mismo un niño que se percibe a sí mismo como incapaz de realizar algo, inseguro o con cualidades negativas; a un niño que se percibe seguro de sí mismo con suficientes capacidades y habilidades para enfrentarse a determinadas situaciones y con una imagen positiva de sí mismo, ya que este niño será un adulto con una autoestima positiva y sana.

“Es importante que se dé una crítica constructiva, enseñar y ver juntos soluciones ante los errores que han podido producirse. Pero una constante crítica genera en el niño cogniciones negativas y por tanto el empleo de la autocrítica”.

Si queremos fomentar la autoestima de los más pequeños, debemos empezar por:

-Darle responsabilidades (en función de su edad), para que pueda desarrollar su autonomía. Desde la escuela y en el propio hogar, pequeños retos que pueda lograr cada día.

-Tendremos que tenerle en cuenta, y cuando surjan situaciones complicadas no emitir juicios de valor y etiquetar los niños o niñas, ya que esas frases solo generan daño en la autoestima.

-Intentar no centrarnos únicamente en que nuestros pequeños consigan un resultado concreto o final, sino prestar atención al proceso que lleven a cabo para conseguirlo. Como lo ha realizado y pasar a valorar su esfuerzo, interesarnos en cómo se ha sentido y sus sentimientos en todo momento.

-Fomentar que expresen sus emociones y aprender como adultos a validarlas. Quitarle importancia o no hablar sobre ello, puede generar en ellos que sus sentimientos no son importantes.

-Le motivaremos para que sea capaz de tomar sus propias decisiones y lograr solucionar por sí mismo los pequeños conflictos que se puedan plantear en su día a día.

También, como adultos, debemos ser conscientes de que, si elogiamos todo lo que hace el niño o la niña, no podrá tener una imagen real de sí mismo. Por supuesto, que reconocer y expresar lo positivo de nuestros pequeños, les ayudará sentirse mejor con ellos mismos y a motivarse por conseguir un aprendizaje sintiéndose seguros. Pero “el elogio excesivo y sin propósito”, en ocasiones suele provocar que el fin de las acciones del niño deje de ser interno para pasar a perseguir la recompensa externa”. Los elogios que más consiguen fortalecer la autoestima de nuestros pequeños son los que se refieren a actuaciones concretas, en las que el niño puede ser más consciente de lo que pasa a su alrededor y como se siente él consigo mismo.

Para que los niños de hoy sean futuros adultos seguros y se acepten a sí mismos, debemos trabajar desde la infancia para ello. Hacerles sentir seguros desde los primeros años, respetando las diferencias de cada uno y haciéndoles sentir seres únicos e independientes mientras forman su personalidad y forjan su autoestima.

“El niño construye el carácter, desarrollando las cualidades que admiramos en él. Estas cualidades no surgen del ejemplo que pueda dar el adulto ni de sus advertencias, si no a través de un largo y gradual ejercicio”. (Montessori, M. La mente absorbente del niño).

Sandra Cimarras - Guía Montessori de Comunidad Infantil




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