Vida Práctica: Finalidades e importancia en el desarrollo del niño

Vida Práctica: Finalidades e importancia en el desarrollo del niño.


El área de vida práctica es uno de los más importantes, es también considerada esencial en los primeros años de vida del niño y la niña. Por esta razón me ha parecido interesante adentrarnos en ella para conocerla un poco más en profundidad.





Se trabaja a partir de actividades encaminadas a prepararles para ser independientes y autónomos y en un futuro adultos perfectamente libres y autónomos para enfrentarse a todo lo que se da en diferentes situaciones de la vida de una persona. Por lo que se trata de un área en de forma general podríamos decir que prepara a los niños para la vida. A la vez les ayudará a sentirse más libres y al sentirse dentro de un grupo también se forjarán relaciones en las que surgirán interacciones y en las que se enfrentarán a situaciones en las que se les dará la oportunidad de continuar con su desarrollo social y en las que tendrán que poner en funcionamiento la denominada autodisciplina y los límites establecidos para el ambiente.

Como ya he dicho anteriormente es una de las áreas más importantes en los primeros años de vida del niño y la niña, años donde la mente absorbente del niño trabaja sin parar y asienta los cimientos para la construcción del adulto que será en un futuro.

Seguidamente voy a enumerar las diferentes subáreas en las que se divide el área de vida práctica, y daré algunos ejemplos de cómo trabajar esta área en casa:

 • Gracia y cortesía: Saludarse, dar los buenos días, desear un buen día, dar las gracias, pedir por favor, etc. Sin alzar la voz y de forma calmada. Teniendo siempre en cuenta que el adulto que les acompaña sirve siempre de ejemplo. Con estos ejemplos estaremos trabajando la socialización y el respeto.

 • Cuidado de la persona: Quitarse el abrigo, vestirse, lavarse las manos, los dientes son algunos ejemplos para este apartado. Son acciones simples pero que les ayuda en el proceso de adquisición de su autonomía y en la creación de la autoestima.

Movimientos elementales o de coordinación gruesa: Lo vemos en su forma más elemental cuando juegan en el parque, se sientan, transportan objetos, etc. Estas acciones mejoran su equilibrio y autocontrol.

 • Cuidado del ambiente: El cuidados de las plantas, limpiar el polvo, las mesas, cristales, recogida y cuidado del material son algunas de las acciones que nuestros pequeños pueden realizar y que les ayudará a ser más autónomos.

Preparación de alimentos: Untar tostadas, exprimir naranjas, pelar y cortar frutas o verduras, rallar queso e incluso preparar bizcochos o galletas. Los niños y niñas trabajan a través de sus sentidos, ponen en marcha su psicomotricidad fina, su coordinación y el control de sus movimientos y a la vez les ayuda a sentirse parte del ambiente pues se sienten integrados y más independientes.

 Si las trabajamos en casa ayudarán a que nuestros pequeños se sientan tratados como uno más de la familia pues estará realizando las mismas tareas que el adulto realiza en su día a día.

 A continuación voy a explicar más en detalle las finalidades o propósitos del área de vida práctica, lo cual nos ayudará a entender un poco mejor su importancia:

Adaptación y orientación a la vida, al ambiente y a la cultura: Se trata de actividades que sus padres y sus familias realizan a diario propias de la cultura y la sociedad en donde viven. Por lo tanto son actividades que realizarán cuando sean adultos, por lo que supone un adelanto a lo que tendrán que vivir en algún momento de sus vidas. Con ellas les estamos dando las herramientas necesarias para poder desenvolverse en el ambiente en el que les ha tocado vivir, en mi opinión no hay mejor manera de ayudar al niño/a que aceptándole y facilitándole la adaptación al mundo.

Control y coordinación de movimientos: Cuando nuestros hijos se quitan el abrigo y se cambian de zapatos solos, transportan agua sin derramar nada, utilizan cuchillos sin cortarse, etc. Es decir a medida que realizan este tipo de actividades van mejorando su coordinación y su capacidad de control de la acción que están realizando. Este control junto con la coordinación de movimientos están relacionados con las conexiones cerebrales a través de las cuales el niño y la niña construyen su mente.

Independencia: Aquellas actividades encaminadas al cuidado de uno mismo y de los demás, esto les va a permitir moverse por el ambiente en el que se encuentre de la misma manera que podríamos hacerlo los adultos. Por ejemplo ponerse una chaqueta si tiene frío sin tener que esperar a que sea el adulto quien lo haga por él.

Desarrollo de la voluntad: María Montessori nos dice en el El Niño que “el desarrollo y el crecimiento tienen fundamentos sucesivos y relaciones cada vez más intimas entre el individuo y el ambiente; porque el desarrollo de la individualidad (ósea lo que se llama libertad del niño), realizada por medio de un ambiente adecuado, donde el niño encuentre los medios necesarios al desenvolvimiento de sus funciones”. Para que la voluntad se desarrolle debe hacerlo también la individualidad. Esta individualidad que le permite elegir va alcanzándola, además de por otras razones como por el desarrollo cognitivo del niño, según va controlando sus movimientos. El desarrollo de la voluntad les ayudará a alcanzar la autodisciplina y con ella los límites internos. Todo esto les ayudará en el desarrollo de su conciencia crítica.

Desarrollo del orden: Estas actividades cobran especial importancia en los primeros años especialmente entre el año y medio y los dos años, pues es en esta edad en la que María Montessori nos dice que el niño/a se encuentra “en uno de los periodos sensitivos más importantes y más misteriosos que es el que hace al niño sensible al orden.”

Desarrollo de la concentración: Las actividades de la vida práctica fomentan la repetición y es a partir de esta repetición a través de la que llega la concentración, pues al estar inmersos en una actividad que les interesa se dejan llevar por la motivación por lo que la concentración fluye. Con las actividades de vida práctica el niño y la niña focalizan la concentración ayudando a que se produzcan las conexiones entre la mente y el cuerpo, que dará lugar al desarrollo de la voluntad de la que he hablado anteriormente.

Encaminan al niño a la normalización: Los niños realizan las actividades gustosamente como dice Montessori en su obra El Niño “el hombre se construye trabajando, efectuando trabajos manuales, donde la mano es el instrumento de la personalidad, el órgano de la inteligencia y de la voluntad individual, que labra su propia experiencia cara a cara con el ambiente. El instinto del niño confirma que el trabajo es una tendencia intrínseca de la naturaleza humana: es el instinto característico de la especie.” Por amor al trabajo desarrolla la disciplina interna que lo lleva a obedecer y a poder reconocer que es mejor para ellos.

Desarrollo del pensamiento lógico: Cada actividad al ser presentada al niño es secuenciada para que el niño y la niña siga un orden al realizarla, antes debe observar cómo lo hace la guía.

Satisfacción de las tendencia humanas: La importancia del ambiente es innegable pues un ambiente ordenado va a permitir al niño y la niña explorar y orientarse donde poder satisfacer sus tendencias, la tendencia al trabajo la satisface al trabajar, al repetir una actividad el niño y la niña van mejorando sus movimientos van auto-perfeccionándose y adquiriendo cada vez más seguridad en sí mismos. En definitiva estas actividades contribuyen al desarrollo interno del niño y la niña, a la construcción de su autoestima, al desarrollo del pensamiento lógico y de su capacidad de deducir, organizar y razonar. Es decir al desarrollo integral, de ahí su importancia, o como establece María Montessori es a través de estas actividades de vida práctica que el niño y la niña construye su mente.

Sonia Campos - Asistente Montessori de Casa de niños




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