La necesidad de un abrazo

La necesidad de un abrazo.


¿Qué es un abrazo? Para mí es una muestra de cariño, de comprensión, de ayuda, de amor. No puedo decir que vaya por la calle dándolos a desconocidos, pero sí muy a menudo, porque los necesito, y en ocasiones donde la gente se muestra fría y lejana, yo me niego a serlo, no puedo. Cuando terminé de defender mi último Trabajo Fin de Grado, pedí al tribunal un abrazo. Cuando me operé, pedí a las enfermeras y a la médica, un abrazo. En mi casa, en la escuela, en mi vida, siempre necesito abrazos, y, ¿sabéis qué? Los que más pasión y fuerza tienen (casi siempre), son los que me dan los niños, por eso, llevo tiempo pensando que ellos también los necesitan tanto como yo.







Seguro, que podría vivir sin abrazar y que me abracen, pero sería como morir lentamente cada día, o eso creo. Por ahora, hay personas que me acompañan en mi pensamiento, existe una psicoterapeuta familiar, Virginia Satir que afirma que necesitamos cuatro abrazos al día para sobrevivir, ocho abrazos para mantenernos y doce abrazos para poder crecer (2018). Sí, habéis leído bien, crecer, pues en la Universidad de Duke (EE UU, 2018), han dado lugar a la nueva terminología de “enanismo psicosocial”, ya que sugieren que la ausencia del contacto físico provoca la muerte de numerosas neuronas en el cerebro, sin el gesto de afecto podemos provocar al niño la insuficiencia de hormonas de oxitocina, lo cual ayuda al crecimiento. Asimismo, otras investigaciones revelan que el cerebro de un bebé que no recibe cariño es aproximadamente un 20% más pequeño, repito: ¡un 20% más pequeño!

En la misma línea, se produjo un estudio en Kioto, por el Advanced Telecommunications Research Instituto International, donde agrupó a diferentes personas con sus parejas para que conversaran durante 15 minutos, una vez finalizado el tiempo algunas de estas parejas recibían un abrazo y otras no. Los investigadores observaron que quienes habían recibido el abrazo habían reducido un nivel significativo de cortisol en su sangre, es decir, la hormona del estrés. Para el University College of London, la gran importancia de esta acción, de abrazar, es debido al contacto corporal, pues proporciona sensaciones táctiles muy agradables que nos generan unas señales que nos ayudan a sentirnos mejor con nosotros mismos.

También me gustaría hacer referencia de la importancia que posee un abrazo en un mal momento, es decir, cuando sentimos rabia, pena, dolor, … pues nos ayudan a sentir que pertenecemos, que no estamos solos. La autora Kathleen Keating, en “La terapia del abrazo”, habla de los indudables beneficios de estos, y el desarrollo positivo que genera en la infancia. El contacto nos llena de energía en ambos sentidos, tanto quien lo da como quien lo recibe. Uno de los párrafos de este libro dice:

Por ejemplo, cuando un niño tiene una rabieta, un abrazo le ayuda a contener su agresividad y tensión experimentada. El abrazo le demuestra que no está solo, que puede contar con nosotros, y le anima a abrirse para que pueda expresar sus sentimientos. Así pues, le permite recuperar ese equilibrio interno, que en ocasiones los pequeños no se ven capaces de gestionar. La seguridad y protección que le aportan sus padres con un abrazo puede parar conductas disruptivas inminentes de un momento dado.

Para finalizar, me gustaría añadir algunos de los beneficios que he podido extraer tras la investigación sobre este tema, los más interesantes para mí son:

- Seguridad. Un niño que se siente querido se siente más seguro, al verse rodeado de abrazos, sentirá amor y cariño hacia su persona, lo que proporciona un sentimiento de protección y calidez. Además, esto nos proporciona una unión familiar. Y finalmente, Un estudio publicado por la revista Psychological Science señala que los abrazos reducen significativamente la preocupación y ayuda a calmar, ya que ofrece confort y tranquilidad.

- Salud emocional. Gracias a los abrazos, a mostrar y que nos muestren cariño y confianza, sentimos cercanía, fortalecemos el apego y vínculo emocional entre figuras de referencia y el niño. Esto mejora la autoestima y percepción propia, creando así un autoconcepto de sí mismo positivo.

- Bienestar personal. Al abrazar se libera oxitocina, haciéndote sentir bien. La oxitocina es un neuropéptido, que básicamente promueve sentimientos de devoción, la confianza y la unión, así lo señala el psicólogo de la Universidad de DePauw, Matt Hertenstein.

- Mejora de la presión arterial. Cuando alguien te toca, la sensación en la piel activa los receptores de presión llamados corpúsculos de Pacini, que luego envían señales al nervio vago, un área del cerebro que es responsable de la reducción arterial.

Y, ahora que ya sabes todo esto, ¿cuántos abrazos has dado hoy?


Natalia Díaz - Guía Montessori de Comunidad Infantil




Comentarios

  1. Qué interesante... Natalia. Gracias por recordarnos que nunca sobran abrazos y tampoco sonrisas. Nos vemos.��

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  2. Preciosa artículo.Gracias.
    Sé que no es igual, pero mando abrazos.

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