MESA DE OBSERVACIÓN

MESA DE OBSERVACIÓN: UNA PROPUESTA QUE TRIUNFA EN LOS SALONES MONTESSORI


Para nosotras, la observación que llevamos a cabo en el aula día a día resulta indispensable para saber qué intereses pueden surgir a esta edad y qué materiales y actividades podemos ofrecer y crear con los pequeños para hacerles partícipes de su propio aprendizaje.
Por este motivo, vamos a hablaros de un recurso muy utilizado en el método Montessori, la mesa de observación, un bello lugar de descubrimiento.

Este espacio surgió como resultado de la conclusión de María Montessori sobre la importancia de observar el ambiente natural. Llegó a esta deducción gracias a los años que estuvo observando de manera científica a diversos grupos de niños. En el ambiente montessoriano es una de las herramientas indispensables para el aprendizaje y disfrute estético de los niños. La mesa de observación consta de una superficie donde depositar objetos relacionados con un tema, que suele ser alguno con el que la comunidad de niños esté experimentando en esa época.

El niño observa de manera atenta colores, texturas, olores, formas, se hace preguntas, se incentiva a que explore, que toque, huela, coja los objetos y los vuelva a depositar con pulcritud y cariño a su lugar. Es ideal para estimular el pensamiento crítico y reflexivo.


Crea un momento de placer y relax, un alto en el camino. El niño puede deleitarse en la contemplación de cosas bellas que le incitan a pensar sobre su entorno.
Se utilizan elementos naturales del entorno, y sus dobles en tarjetas o en otro tipo de materiales usados normalmente en el método. Los objetos son colocados con gusto y armonía contribuyendo así a respetar el orden interno natural del niño, la mesa de observación sirve al pequeño para ser alguien más autónomo y consciente del mundo real que le rodea, abre su mente a la curiosidad natural que posee y le hace ser responsable del cuidado y respeto del entorno en el que vive.
A continuación, os damos algunos detalles para crear una mesa de observación, en este caso, con la temática de primavera.
A los niños les encanta decorarla, aportar elementos y trabajar con los que les podemos ofrecer.
En cuanto a la decoración, primeramente podemos utilizar y repasar los colores típicos de la temporada. Por otro lado, poner fotos de espacios naturales que sean reales, cercanos a ellos y que puedan observar en su entorno o en alguna salida al campo, por ejemplo. Además, es una buena idea pintar flores con botellas, hacer setas con corchos, insectos con piedras u otras manualidades del estilo.
Una vez creado el ambiente, podemos introducir según los intereses de los niños lo que nos parezca oportuno y que les vaya aportar nuevos aprendizajes con gusto. Incluir trabajos o actividades de plantas, flores o insectos. Ciclos de vida de animales, alimentos de la temporada, puzles, imágenes o cuentos.
Es importante ir viendo la evolución y el contacto que tienen los peques con este recurso para ver cómo rotar los elementos, mantenerlos, quitarlos, etc.
Lo más importante es que ellos se sientan partícipes del proceso, que este recurso sea una fuente más de aprendizaje y experimentación y les haga tener una experiencia positiva sobre el tema tratado.
A continuación, presentamos fotos de un ejemplo real de una mesa de primavera junto con presentaciones y actividades:


 






Estefanía Daganzo  - Guía Montessori de Comunidad Infantil




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